sábado, 19 de abril de 2014

Los 5 mandamientos para ahorrar energía en la cocina.

 ¡¡¡¡Ahorrar energía en la cocina.!!!!
Dar al interruptor y encender la luz es un gesto que va camino de convertirse en un lujo. Sólo durante este este verano, el recibo de la luz ha subido un 4,2%. A la espera de nuevas subidas, previsiblemente octubre, ahorrar es más una necesidad que una opción. La cocina, es la parte del hogar que más energía consume. 


Es donde se encuentran el mayor número de electrodomésticos, con mayor potencia… y sobre todo, de los que no podemos prescindir. 
Lo cual no significa que no podamos ahorrar, siguiendo estos sencillos consejos:

El hielo, mejor en la cubitera que en el congelador.

Una capa de apenas medio centímetro de hielo en el congelador obliga a su motor a funcionar con mayor frecuencia lo que aumenta el consumo de energía hasta en un 30%. A menos que
el frigorífico sea del tipo ‘no frost’ habrá que descongelarlo cada cierto tiempo. Si observamos que se forma escarcha con más frecuencia de la habitual, conviene asegurarse de que la puerta de la nevera cierra bien y de que no haya escapes de frío. También se debe limpiar de vez en cuando la rejilla de la parte posterior, es decir, el circuito de condensación.




La sal, cuando haya burbujas
Cada vez que vayamos a cocer algo en agua salda… como por ejemplo pasta, verduras o huevos, no debemos precipitarnos con la sal dado que alarga los tiempos de cocción, es decir, con sal, el agua tarda más en alcanzar el punto de ebullición. El motivo es que el agua salada, es más densa que el agua dulce. Por eso, es preferible poner el agua a cocer en una cacerola bien tapada, y sólo cuando comienza a hervir a borbotones, añadiremos la sal.

Las puertas cerradas y las ollas tapadas
Tener sed o hambre de ‘picar’ algo y 

abrir la nevera para ver ‘qué hay’ es uno de los gestos diarios que más caro nos salen. Lo mismo ocurre cada vez que abrimos el horno para ver de cerca ‘como va’ una preparación. En concreto, cada vez que abrimos la puerta del horno se pierde aproximadamente el 20% del calor acumulado en su interior (o más si permanece abierta aunque sea sólo durante un minuto), un porcentaje que se eleva hasta el 30% cuando hablamos del aire frío que se escapa cada vez que se abre el frigorífico. Así que, antes de hacerlo, piensa durante un segundo si es indispensable. Por otro lado, cocina con las ollas y cacerolas bien tapadas ya que los alimentos se cocinarán más rápido.


Electrodomésticos llenos, electrodomésticos vacíos
Sólo debemos utilizar el lavavajillas cuando esté cargado completamente y utilizar –como en el caso de la lavadora- programas de baja temperatura. Por cierto, si friegas los platos a mano pensando que así ahorras la energía del lavavajillas, debes saber que… ¡te equivocas!. El lavavajillas consume menos agua. Y aunque parezca sorprendente, tanto el frigorífico como el congelador les cuesta más mantener fríos los espacios vacíos. Por ello, se debe intentar mantenerlos llenos -que no sobrecargados-.


Contra los vampiros…. ¡desenchufa!
Muchos electrodomésticos y aparatos electrónicos usan energía incluso cuando están apagados. Son los denominados “vampiros eléctricos”. En ocasiones su consumo ‘vampírico’ se produce por el “stand by”, que sirve al electrodoméstico a encenderse más deprisa a la espera de alguna orden programada. En otros casos, los aparatos vienen provistos de luces, relojes o paneles informativos digitales que están activados constantemente y que, por tanto, también necesitan electricidad. 

En la medida de lo posible, 
¡desenchúfalos!
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